Los préstamos hipotecarios cerrarán el año 2011 en su valor más bajo desde que estallara la burbuja inmobiliaria a finales de 2007, y se prevé que durante este mes de diciembre se pueda llegar a cifras inferiores a 10.000 hipotecas constituidas, una cifra realmente preocupante.
A estos valores tan paupérrimos contribuye la incertidumbre del sector financiero sobre el futuro inmediato de su reestructuración, con las cajas en vigilancia permanente y los bancos sin ser capaces de dar el paso adelante que la sociedad necesita para iniciar la recuperación.
A ello se añade las preocupantes tasas de desempleo que siguen asolando a los ciudadanos, y ello junto a la crisis de deuda soberana de los principales países de la zona Euro provoca que nos encontremos con un panorama sin grandes alternativas reales.
Así, y según los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística, el número de hipotecas constituidas acumula ya un año y medio de continuos descensos, con los últimos cinco por encima del 40% de caídas en tasas interanuales, con lo que no sólo nos encontramos con que no se está recuperando el crédito, sino que encima se está produciendo una agudización de la caída.
Ello junto a las palabras del nuevo Ministro de Economía, no hace sino plantear un panorama desolador para 2012.