Los mensajes de optimismo que viene lanzando el Gobierno español en estos últimos días, junto al compromiso cierto y fiable de las autoridades de la Unión Europea sobre la ayuda, si fuera necesario, a la deuda española, parece que han calado en los mercados internacionales que han empezado a relajar la presión a la que venían sometiendo a nuestro país en las últimas semanas.
La prima de riesgo, aunque todavía elevada, se ha reducido de manera importante, retrocediendo, por fin, por debajo de los 500 puntos básicos y ofreciendo una perspectiva positiva de recuperación de la deuda en un mayor corto plazo del que podríamos haber pensado en un primer instante.
Por otro lado las autoridades de la Unión Europea han seguido avalando las medidas tomadas por el Ejecutivo español y han asegurado que son las adecuadas para conseguir recuperar, en gran parte, la confianza de los inversores internacionales hasta el punto de volver a confiar en la viabilidad del país.
No podemos olvidar, que las perspectivas de rescate del Gobierno español han desaparecido y ya todo apunta a que, como mucho, se producirá un rescate de las entidades financieras, que puede realizarse, en el mejor de los casos por la puerta de atrás, es decir, sin que el Gobierno se vea involucrado.