Tras la resaca de la primera alegría municipal al recibir la noticia de la nueva línea ICO contra la morosidad, lo cierto es que han comenzado a aparecer las primeras voces críticas contra esta medida, que aunque resuelve el problema de las PYMES y autónomos, condena a los Ayuntamientos a mayores obligaciones financieras.
¿Cuál es la principal crítica?
La principal crítica radica en la obligación de devolución en 3 años, demasiado ajustada, en opinión de los Ayuntamientos, ya que creen que con este plazo de amortización las obligaciones financieras municipales se complican hasta el año 2014. La mayoría de los alcaldes abogan por un plazo de devolución aún mayor.
Con ello conseguirían relajar las obligaciones financieras corporativas y poder plantearse el futuro con optimismo y sin quedar hipotecados por esta nueva línea de financiación del ICO.
Sin embargo, otras voces alaban la medida del gobierno y responsabilizan a los Ayuntamientos de la situación creada, por lo que no consideran que tengan razones para oponerse ahora a una resolución que resolverá el problema de PYMES y autónomos, absolutamente estrangulados por el retraso en el pago de las corporaciones municipales.
En cualquier caso, con esta línea ICO contra la morosidad se demuestra que nunca llueve a gusto de todos.