Si hay una verdad absoluta en esto del sistema financiero, ésta es que las entidades financieras obtienen sus beneficios del dinero que prestan a sus clientes, por lo que si no hay préstamos ni créditos, están condenados a ganar menos dinero, el cuál debe de ser compensado de alguna de las maneras.
¿Cómo están compensando esta ausencia casi absoluta de préstamos y créditos?
Como las entidades financieras no quieren perder la poca liquidez que tienen, y saben que el prestar dinero hoy en día es un riesgo demasiado elevado, se la han jugado a la concesión de tarjetas de crédito con límites de hasta 30.000 euros a sus clientes más solventes.
Estas tarjetas de crédito no dejan de ser créditos encubiertos, ya que el usuario puede utilizarlas cuando quiera y como quiera hasta el límite marcado, teniendo que devolverlo luego en cómodos plazos, una vez aplicado el pertinente tipo de interés, claro está.
Y aquí tenemos la verdadera ganancia de las entidades financieras, ya que en estas operaciones están cobrando tipos de interés que superan, en muchas ocasiones el 20%, con lo que les hace falta menos operaciones para ganar el mismo dinero que estaban ganando antes con muchos más créditos y préstamos.