Las refinanciaciones empresariales están a la orden del día como la única forma real de supervivencia de las empresas españolas, angustiadas por la crisis que les sigue golpeando de forma brutal y les resta liquidez como una sangría continua de la que no saben como poder escapar. Cada semana escuchamos el caso de una empresa que se ha visto obligada a refinanciar su deuda, y hoy ha sido Iberdrola, que ha confirmado una operación de refinanciación de deuda por valor de 3.000 millones de euros.
Esta operación se realizará en dos tramos de 1.500 millones cada uno, para hacer frente así a un préstamo a vencimiento y a un crédito multidivisa. La refinanciación supone la ampliación del plazo en cinco años, aunque al finalizar el primer y el segundo año se puede ampliar un año más, en función de la elección de los bancos.
Iberdrola utilizará los fondos recuperados a través de esta refinanciación para poder cancelar deudas con un tipo de interés más elevado, así como para recuperar parte de la liquidez perdida y poder hacer frente así a las obligaciones diarias de la entidad eléctrica.
La operación se ha firmado con 29 entidades financieras que han formado un sindicato de bancos coordinado por los bancos Santander, BBVA, HSBC y BNP Paribas.