El peso del sector inmobiliario en los balances de las entidades financieras españolas sigue lastrando su capacidad de concesión de crédito a la economía real, como las propias entidades financieras siguen reconociendo, hasta el punto de que aceptan que si el Gobierno fuera capaz de organizar una fórmula adecuada que les permitiera deshacerse de este lastre consideran que el crédito se recuperaría de manera inmediata.
Lo que nadie parece capaz de entender es cuál sería la fórmula adecuada para poder llevar a cabo esta liberación del peso de ladrillo de los balances, ya que ni Gobierno ni empresas del sector pueden dar con una solución viable que pueda ayudar a las entidades financieras.
En este contexto sólo queda aguardar a que la economía se reactive por sí misma y con ello podamos conseguir que la demanda efectiva reinicie una campaña de dinamización activa del sector inmobiliario y la compra de viviendas vuelva a ser un hecho, algo que ahora parece imposible.
Con una demanda efectiva viable, lo cuál depende claramente de la recuperación del empleo, y con una financiación aceptable, la salida de la crisis estaría más cerca y podríamos empezar a plantearnos el futuro de una manera clara y contundente.