La reforma financiera tan anunciada desde hace unos meses, por fin es una realidad, y será aprobada en el día de hoy por el Gobierno del Partido Popular, con la idea de que se comience a recuperar el crédito en nuestro país, como objetivo en el corto plazo, y la economía, como objetivo en el largo.
La reforma financiera tiene dos aspectos fundamentales. Por un lado, busca incrementar la solvencia de las entidades financieras, ya que sobre la base de esta solvencia se conseguirá reactivar el crédito ya que los propios bancos y cajas obtendrán mayor financiación internacional.
Por otro lado, está el aspecto de las fusiones. El Gobierno tiene intención de que en el plazo de unos meses todas las entidades financieras presenten un plan de fusión, que se desarrollará en un plazo máximo de hasta dos años, con lo que es posible que se reduzca en breve el número de entidades.
El problema, por otro lado, es que en el corto plazo se producirá una importante reducción de sucursales, y con ello una clara destrucción de empleo que puede repercutir de manera negativa en las tasas de empleo, aunque, en el medio-largo plazo, se apuesta por una recuperación de estos empleos en otros lugares.