Una vez más el futuro del Euro parece estar en el aire, y ya se está convirtiendo en algo habitual, por desgracia para los ciudadanos de la Unión, porque los ataques especulativos que provienen de los Estados Unidos, con el objetivo de mantener un dólar fuerte, están provocando tensiones a la baja en lo que al mantenimiento de la unidad europea se refiere.
El problema es que una salida del Euro provocaría el regreso a las monedas nacionales y con ello se perdería mucho valor adquisitivo, y lo que es más importante se generaría un huida de capitales en busca de monedas más seguras, ante la incertidumbre que se generaría.
Además, si ahora las entidades financieras tienen dificultades para conseguir financiación internacional trabajando en Euros, una vez que pasaran a trabajar en monedas nacionales las dificultades se multiplicarían por tres, ya que tendrían que pagar mucho más para conseguir devolver el dinero que tomaron prestado.
Es decir, la salida del Euro, aunque algunos agoreros empiezan a verla como algo probable, sería un nefasto negocio para el conjunto de la economía española y europea, provocándose un efecto dominó de consecuencias totalmente impredecibles y sin que nadie pudiera asegurar el punto hacia el que nos dirigiríamos en el futuro.