El crédito no formal

El crédito no formal

En estos tiempos de sequía crediticia por parte de las entidades financieras aparece con fuerza una figura apartada de los cauces habituales, como es el crédito no formal, entre familiares y amigos, que sustituye, en gran cantidad de ocasiones a la negativa de los bancos y cajas a conceder créditos.

El crédito no formal puede ser un simple contrato verbal o llegar a tener una composición escrita, pero en el fondo viene a ser un acuerdo entre dos partes, normalmente familiares o amigos, en el que una de ellas presta dinero a un tipo de interés más bajo que el de mercado y otra paga las cuotas con cierta flexibilidad.

Se trata, en definitiva, de un juego de suma positiva, ya que el que presta obtiene un tipo de interés superior al que obtendría con cualquier depósito bancario del mercado, mientras que el que recibe el dinero lo hace con un tipo de interés inferior al que le cobraría cualquier entidad por la misma cantidad.

Un acuerdo entre dos partes, en el que ambas ganan y con claros lazos familiares, un tipo de acuerdo que bien se podría cerrar en noches de reunión familiar como la de hoy, días en los que la familia vuelve a contar.



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