El Banco de España, en su informe periódico sobre la situación de la economía española, y a pesar de la tormenta en la que se está viendo involucrado como consecuencia de la dimisión de su Gobernador por las presiones que ha venido recibiendo del Gobierno español en los últimos meses, prevé una ligera estabilización de la demanda de créditos por parte de las familias y empresas españolas.
De esa manera, aunque se prevé que la demanda siga siendo a la baja en términos de comparación interanual, se confía, en base a los datos, en que ello se haga de manera más drástica, es decir, que el decremento que se espera para el segundo trimestre del año no sea más importante que el ya experimentado durante el primer trimestre.
No podemos olvidar que la demanda de crédito es fundamental para calibrar el estado real de la economía de un país, porque los ciudadanos y las empresas no piden créditos a no ser que tengan cierta confianza en el medio-largo plazo, y en la evolución general del país.
Por ello, si se confirman los datos del Banco de España no podemos por menos que dar un voto de confianza a la economía española en su conjunto.